jueves, 4 de noviembre de 2021

MEDIA COLUMNA miércoles 3 noviembre 2021 "Gas para dummies"

 

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MEDIA COLUMNA

Gas para dummies

 

Jorge Morelli

jorgemorelli.blogspot.com

@jorgemorelli1

 

 


La masificación del gas es contraria al interés de los consumidores, a la política energética correcta, a la política exterior del Perú y a las prioridades ambientales globales.

 

Es, primero, un craso error geopolítico que hará depender la energía del Sur del Perú de la decisión política boliviana mucho más allá de lo que dure este gobierno.

 

Igualmente, es un grave error estratégico de política energética, que compromete la matriz energética del Perú de manera permanente.

 

Un reciente informe del ex ministro Jorge Baca Campodónico sobre la masificación del gas señala que desde la decisión del Estado, años atrás, de pasar la matriz energética del Perú del petróleo al gas natural, la moratoria de diez años en la construcción de hidroeléctricas se hizo para permitir la colocación del gas de Camisea en la generación de electricidad.

 

Con ello, el Estado distorsionó el mercado de la energía. En 2001, más del 80% de la energía eléctrica era producida por hidroeléctricas. Quince años después, en 2016, la participación de las hidroeléctricas en la producción de electricidad se había reducido a menos de 50%.

 

Por si fuera poco, de una de las tarifas de electricidad más bajas de la región en los 90, hemos pasado a una de las más caras.

 

Pese a que el final de la moratoria en 2017 permitió recuperar en algo la participación de las hidroeléctricas en la producción de electricidad, la masificación del gas impedirá que la energía hidroeléctrica limpia recupere el lugar que debe ocupar en la producción de electricidad.

 

Baca señala además que, “contrario a lo que se nos ha hecho creer, el gas natural no es una fuente renovable de energía limpia sino, por el contrario, de emisión de gases de efecto invernadero (GEI). Incumpliremos, así, el compromiso de reducir los GEI en 30% para el 2030”, adelanta.

 

Los acuerdos firmados con Bolivia la semana pasada incluyen la interconexión de gasoductos -el peruano y el boliviano- y la construcción de redes de distribución de gas en el Sur peruano. El gasoducto boliviano es para hacer posible la exportación del gas boliviano a través de Ilo a los países del lado del Pacífico. Dado el retraso indeterminado y el enorme costo del frustrado Gasoducto del Sur peruano -que ni siquiera es licitado nuevamente aun-, la dependencia del gas boliviano se convertirá en una situación permanente para el Sur del Perú. 

 

El consorcio Camisea ha declarado que apoya sin reparos la masificación del gas natural. Camisea produce 1,600 millones de pies cúbicos diarios, de los cuales 600 se dirigen al consumo interno, una cantidad similar se exporta, y el 25% se reinyecta en el suelo. Al consorcio le conviene la masificación sencillamente porque solo así venderá más gas.

 

Pero la masificación es una inversión masiva que el Consorcio ha adelantado que no hará. Eso es responsabilidad del Estado, afirma. Esa será la negociación principal ahora y no solo un nuevo reparto de los beneficios entre el Estado y la empresa. Obviamente llegarán a un acuerdo. “El Estado es nuestro socio”, dice ahora Camisea, porque con la masificación el consorcio podrá colocar en el mercado masificado -creado por su “socio”- el 25% del gas que hoy reinyecta en el suelo porque no hay quién lo compre.

 

Qué se debería hacer con el gas de Camisea, pregunta Baca. La tendencia mundial es a derivar el gas natural a la producción de fertilizantes, dice. La lucha contra el cambio climático va a traer consigo el abandono del gas para generar electricidad. El gobierno va contra la tendencia mundial, añade. El G20 acaba de aprobar la nueva meta de reducir el calentamiento global a 1.5 grados centígrados sobre la temperatura anterior a la era industrial. La masificación del gas va contra ese objetivo.

 

En lugar de masificar el gas natural -dice Baca- deberíamos masificar la electrificación del país, pero con una matriz energética limpia y renovable. La propia Bolivia ha tomado ya esa misma decisión y anunciado un plan de electrificación masiva con energía solar para sustituir al gas natural que hoy genera el 70% de la electricidad de Bolivia. Así podrá volver a proveer gas a Brasil y a Argentina y exportárselo al Perú, que ha decidido masificar su uso.

 

Los “socios” -el público y el privado- están de acuerdo en todo esto a espaldas del mejor interés de los consumidores, de la política exterior del Perú, de la política energética de un país que tiene un porcentaje importante del agua del planeta, y de las prioridades ambientales globales

 

Y esto para depender de una fuente de energía que no es limpia y que irá desapareciendo de la economía global. Esta es la definición misma del mercantilismo, que consiste en poner al Estado al servicio de intereses económicos privados y fines políticos miopes.     

 

 

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