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domingo, 17 de agosto de 2014

ESTA NOCHE domingo 17 agosto 2014



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MEDIA COLUMNA
Empeñado en fracasar


Jorge Morelli
jorgemorelli.blogspot.com
@jorgemorelli1


El Perú es un baluarte contra el castro-chavismo en Latinoamérica. Se desmorona ya en Venezuela y en la Argentina, pero desgraciadamente ha contagiado a nuestros países hermanos de Ecuador y Bolivia.

Las crisis de Venezuela y de Argentina están relacionadas entre sí y son terminales ambas, pero esto no hace a sus gobiernos menos sino más peligrosos en los foros internacionales. Presentan su penosa situación como consecuencia de una imaginaria conspiración internacional y no producto de sus propias decisiones. Son expertos en el arte gramsciano de que la cola mueva al perro

Afortunadamente, el Perú es una fortaleza que resiste todos los embates. Y no está solo. La Alianza del Pacífico con Colombia, Chile y México no tiene fines solo comerciales, es al mismo tiempo una declaración de principios por la igualdad de oportunidades, la libertad económica y la gobernabilidad democrática, y no caerá ante el autoritarismo disfrazado de democracia que el castro-chavismo impone a pueblos hermanos. Mucho menos sucumbirá a sus pueriles intentos de sabotearla desde dentro.  

Porque se inscribe en esta dinámica es que no debe pasar la iniciativa del presidente de la República, Ollanta Humala, de proponer la candidatura a la secretaría general de la OEA de Diego García Sayán, aliado incondicional y compañero de ruta al servicio de las fuerzas políticas que intentan someter al Perú a la argolla que controla ese organismo panamericano.

Merecía mejor suerte la OEA. Nació para un gran designio y lo alcanzó tempranamente en los días de ilustres personajes como Galo Plaza, ex presidente de Ecuador y ex secretario general del organismo cincuenta años atrás. No nació para servir los intereses de Estados Unidos ni los del castro-chavismo que en su último estertor –cincuenta años después- se estrella contra el baluarte inamovible del Perú y pretende someterlo.     

El Perú impidió desde los inicios mismos del actual gobierno que el presidente, Ollanta Humala, se equivocara a este respecto. Se salvó de un destino aciago y salvó a su Presidente al mismo tiempo y en el mismo acto. El Presidente cometería luego graves errores que han desacelerado el crecimiento y pueden comprometer los fundamentos de la economía que hemos construido en los últimos 20 años. Ese es el producto de su triste ambivalencia ideológica, que no le ha permitido hasta hoy tomar una decisión a este respecto.

Pero no hemos llegado hasta acá para ver al Presidente lanzar nuevamente a la comunidad interamericana señales como la de la candidatura de García Sayán a la OEA, ambiguas y peligrosas. No estamos en los días iniciales del humalismo. El gobierno no tiene ya mayoría parlamentaria. Debe comprender que no está en posición de sostener este proyecto político y, por el bien del Perú, dejar de empeñarse en ese fracaso.