lunes, 24 de junio de 2019

MEDIA COLUMNA lunes 24 junio 2019



ESTA NOCHE, donde usted se entera no de todo lo que ocurre, sino de lo que necesita saber.


MEDIA COLUMNA 
Poniéndole al enemigo
el arma en las manos


Jorge Morelli
@jorgemorelli1
jorgemorelli.blogspot.com

Ahora sabemos por fin con certeza que el Estado peruano no debió pasar del pétroleo al gas cuando tomo la decisión política de cambiar la base energética del país. Debió pasar a la generación de energía hidroeléctrica y destinar el gas -un recurso escaso que hoy quemamos para generar calor como si fuera carbón- a una industria petroquímica que es a lo que se debe destinarse un hidrocarburo estratégico no renovable. 

El error original desembocó con los años en un acto de mercantilismo cuando en 2011 una segunda decisión política estableció una moratoria a la inversión en 20 hidroélectricas del Marañon que habrían provisto al Perú de 60 mil megawatts de electricidad, energía renovable no contaminante suficiente para medio siglo.

Como ha explicado en EXPRESO Jorge Baca Campodónico -ingeniero eléctrico, doctor en Econometria y ex ministro de Economía- la decisión política fue para hacer posible el proyecto Camisea creándole al gas un mercado artificial en la generación de electricidad. 

A esta decisión política de consecuencias masivas debemos hoy que las generadoras termoeléctricas se hayan adueñado de la mitad del mercado. A esto se debe la guerra actual entre las termoeléctricas y las hidroélectricas que denuncian la mentira legalizada en la declaración de costos de las termoeléctricas. Por esrto es que nos veamos hoy, además, en peligro –este es ya el punto muerto- de entregarle la energía del Sur a la empresa estatal de gas de Bolivia poniendo en manos de Evo Morales y sus aliados de Sao Paulo, Caracas y La Habana, los recursos estratégicos globales del Perú para el siglo XXI: el cobre, el litio, las tierras raras, el agua y la energía necesarias para extraerlos.

De fuentes informadas sabemos ahora tambipen que las dos empresas privadas -termoeléctricas ambas, generadoras de electricidad a petróleo- que han firmado con la estatal de gas boliviana un acuerdo inconsulto en presencia del propio Evo, habrían actuado por su cuenta y sin autorización con el objeto de presionar al gobierno del Perú a conceder a Bolivia la buena pro del abastecimiento de gas a siete regiones del Sur, y comprarle gas para sus generadoras termoeléctrricas en el Sur. Ni siquiera es su culpa. Esas empresas han sido llevadas a la trampa en que se encuentra por la decisión política mercantilista que tomó el Estado.

Hoy estamos a un paso de que el Perú caiga en la trampa de entregar a la estatal de gas boliviana la buena pro de la licitación del proyecto Siete Regiones, que es la llave de la energía del Sur. Ese abastecimieto mañana podría interrumpirse a voluntad. La historia reciente de Europa del Este muestra que el abastecimiento de energía por gas es el arma estratégica para doblegar la voluntad política de los Estados.

En nuestro caso, como sabemos, el plan del radicalismo antisistema es capturar el poder en el Perú. Y estamos poniéndole el arma en las manos.


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